16 de octubre de 2012

Octubre misionero en África


Soy Manolín cura diocesano de Canarias, miembro del Instituto Español de Misiones Extranjeras, y misionero en Mozambique desde hace 5 años. Me gustaría compartir con ustedes, en este Octubre misionero, lo que significa para mí compartir mi vida en el sur de África.
No sé por dónde empezar, porque no es fácil ordenar en ideas aquello que uno vive, por eso quizá voy a intentar transmitirles con palabras unas imágenes para que puedan ustedes mismos acercarse a esta realidad de la misión.

1. Somos Enviados: Varias amigas y amigos, colegios, asociaciones, parroquias y familiares de mi diócesis de Canarias están siempre en contacto conmigo. Me escriben, apoyan económicamente los proyectos, mantienen actualizado el blog, me llaman para saber cómo estoy…Y es que ser misionero es ser PUENTE con la Iglesia que te envía. Vivo esta insignificante presencia en África como la antorcha que recorre el mundo preparando las Olimpiadas. Soy antorcha que envía mi Diócesis de Canarias para que otro pueblo vea la luz de esperanza.

    2. Sufrimos por anunciar el Evangelio: Cada día estudio la lengua local –Changana- para poder acercar el Evangelio al corazón de este pueblo. No es fácil. Es un camino permanente en el que no puedo desfallecer. Hay días que me parece entenderlo todo, y días en que me parece que hablan chino. Estar en un lugar donde no eres dueño del idioma, nos enseña a hablar con otros lenguajes: nuestras obras. Sonreír, acariciar, acoger, escuchar, visitar, agradecer, bailar… son idiomas que todos entienden. Por eso también nos esforzamos diariamente en anunciar el Evangelio con todo nuestro cuerpo, con toda nuestra vida.

      3. Queremos denunciar las Injusticias: Hace 2 meses que llegué de vacaciones y en este tiempo han asesinado en un parque de animales a unos 8 jóvenes por entrar a cazar rinocerontes. Van a cortarles el cuerno para luego venderlo, pero los guardas del Kruger Park (Sudáfrica) disparan a matar. Estamos pensando recoger los datos de todos los muertos en estos últimos años y presentar una denuncia, porque aquí nadie dice nada. Los entierran y todo acabó.

     4. Trabajamos en equipo: No estoy solo. Conmigo trabajan Pepita, Aurora y Cariely (Paco ahora nos acompaña en la distancia). Imposible trabajar solo en una misión tan amplia. Cada día nos ponemos en contacto, programamos juntos, rezamos juntos, nos reímos juntos, celebramos la vida juntos, trabajamos codo a codo. Y la gente lo ha captado totalmente, porque hace tiempo que no dicen “el padre y las hermanas”, sino que dicen: “El equipo misionero”. No somos francotiradores. No somos héroes ni heroínas de comics. No somos salvadores ni salvadoras de Mozambique. Además, es un equipo abierto, que también trabaja según la línea pastoral de la Diócesis de Maputo. Y por supuesto, trabajamos con la comunidad local, siempre contamos con su apoyo, con sus sugerencias y opiniones, con su estilo de trabajo.
  
     5. Estamos con y por los más empobrecidos: Hace años que tenemos varios proyectos de salud, y permanentemente estamos buscando a los más pobres entre los pobres, que normalmente son LAS POBRES. Por eso, uno de nuestros programas es de Mujer y VIH-SIDA. Las mujeres son en África una piel expuesta al sufrimiento continuo, y un alma abierta a la vida; son vientres llenos de vida, son luchadoras que nunca levantan su voz, que nunca están tristes, pero que pocas veces sonríen. Estar con los más pobres nos hace sentir muy mal porque siempre te sientes como un ricachón. Sin embargo, esto te enseña a compartir lo que tienes, a sentirte administrador y no dueño de los bienes. Te enseña a tener todo lo tuyo al servicio de quien lo necesite, pero sobretodo a saber que tu vida está al servicio de los más desfavorecidos.

     6. Somos cristianos de a pie que sufrimos y rezamos: cada día vemos niñas que van y vienen del río trayendo agua o lavando la ropa; cada día vemos niños pastoreando vacas y cabras. Eso nos duele en el alma porque sabemos que no van a la escuela, que tienen que trabajar para vivir siendo puros niñitos. Esto no nos derrota, al contrario, ante la impotencia por no poder cambiar esta realidad, rezamos. Personalmente, desde el día en que besé esta tierra por primera vez, tengo un cuaderno de oración y vida diario. Cada noche aprovecho para darle gracias a Dios, cada día le pido que le dé la vuelta a la tortilla, cada día le imploro que “por Dios” acabe con tanto sufrimiento injusto. La oración nos reactiva a seguir dando la vida.

No sé si estas palabras servirán de mucho. Ni siquiera creo que sean un buen resumen de nuestra vida misionera, pero ahí las dejo para que hablen, reflexionen, recen y salgan de la tristeza. Siento decirles que, visto desde el corazón de África, NO TIENEN MOTIVOS PARA QUEJARSE POR LA CRISIS, sino al contrario, sólo tienen motivos para DAR GRACIAS A DIOS y para SER SOLIDARIOS con quienes realmente sufren el azote de la POBREZA ABSOLUTA. Lo digo con cariño, y consciente de lo que digo. Aunque les suenen muy duras estas palabras, no olviden que yo también tengo a toda mi familia y amigos en Canarias, pero a veces la perspectiva es más amplia que nuestros estrechos horizontes. Contigo, con dios, con los pobres, con los quer ezan, con los que luchan…. manolín

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