16 de enero de 2013

El abrazo de los niños misioneros


Cuando hablamos de la misión, inmediatamente pensamos en los misioneros, hombres y mujeres adultos que han dejado su casa, la tierra que les vio nacer, sus familias y sus comunidades, y se han lanzado a la aventura de llevar el Reino de Dios a los lugares más recónditos, a las geografías más extremas. Sin embargo,  la misión no es sólo cosa de los misioneros. Los niños son también protagonistas y promotores de la misión, y acreditados valedores del Espíritu que anima el envío misionero. 
Vivimos en una sociedad que cultiva y protege especialmente lo referido a los valores de la infancia. Cuando se habla de los niños, la familia, la educación, son realidades que están presentes en ese discurso. Cuando hablamos de los niños misioneros, la Iglesia, que es misión y familia misionera, adquiere un protagonismo singular.
¿Cómo pueden los niños ser misioneros? Dejemos que responda el primer misionero, el Papa. Benedicto XVI, en un entrañable encuentro con niños de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, en mayo de 2009, les dijo: “Tenéis un hermoso programa, indicado por vuestra portavoz: escuchar, rezar, conocer, compartir, ser solidarios. Estos son los elementos esenciales que constituyen realmente una forma de ser misionero, de hacer que crezca la Iglesia y la presencia del Evangelio en el mundo”.
Esta realidad de los niños misioneros ha hecho posible, en la historia, y en el presente, la Obra misional de la Infancia Misionera, una institución que nació ahora hace 170, en 1843, del corazón del obispo francés Carlos-Augusto Forbin-Janson.  Profundamente conmovido ante lo que le narraban los misioneros que regresaban de Oriente, sobre todo respecto a la situación dramática que vivía la población y, especialmente, los niños; y ante la certeza de que miles de niños morían sin haber recibido el bautismo, pensó en sembrar en ellos, los privilegiados de Jesús, la semilla de la inquietud misionera.
En los últimos cinco años, el Secretario nacional de España de la Obra de la Infancia Misionera ha invitado a los niños españoles a una aventura: recorrer con la Iglesia los cinco continentes. En el año 2009 se les propuso que, con los niños de Asia, buscaran a Jesús. Al año siguiente, 2010, se les invitó a acompañar a los niños de África en ese encuentro con el Señor. En 2011, fueron al encuentro de los niños de Oceanía. El pasado año, 2012, eran ya muchos para hablar de Jesús en unión con los niños de América. Ahora, los niños de Infancia Misionera invitan a los de Europa a formar una nueva humanidad y, para ello, se les ha ofrecido el lema “Con los niños de Europa... acogemos a todos como Jesús”.
El cuarto domingo de enero se celebrará en toda la Iglesia en España la Jornada de la Infancia Misionera. Serán los niños quienes, en la estela de la Epifanía del Señor, vuelvan a tener el protagonismo en la Iglesia. Nos recordarán el significado de la misión y abrazarán, como lo hizo Jesús, a quienes son destinatarios del amor de Dios. Los niños son misioneros de la esperanza y, en Europa, con su abrazo, hacen que el amor sea digno de fe. 

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