24 de enero de 2013

Testimonio de gratitud de I.M. desde Albania


Hemos dirigido al Secretariado Internacional de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, en Roma, un informe sobre la realización del proyecto y la utilización de la ayuda aportada por España para el sostenimiento alimentario e higiénico-sanitario de veinticinco familias de Lushnje. Como signo de agradecimiento por parte de nuestra comunidad, les relatamos aquí nuestra experiencia anual de sensibilización misionera, con oraciones y sacrificios, propuesta y parcialmente lograda con los chicos de catequesis y con las familias –muy pobres– de católicos de nuestra misión.
Con todas las carencias existentes, los niños y muchachos albaneses son alegres, extrovertidos, creativos a la hora de inventar sus propios espacios y demostrar, a su manera, una bella sensibilidad e incluso grandes ideales. Nosotros, evangelizadores extranjeros, misioneros en Albania, presentamos con realismo las necesidades asociadas al crecimiento integral de los niños, no tanto para conmover, como para promover.
El milagro del compartir se lleva a cabo a través de Infancia Misionera, la cual, desde hace años, con las aportaciones de buenos cristianos y de niños generosos de todo el mundo, sostiene nuestras iniciativas en favor de los pequeños más desfavorecidos de la ciudad y los pueblos de Lushnje. Pero nuestros niños y adolescentes no se detienen ahí: a la vez que reciben y dan gracias, quieren ayudar a los que tienen menos que ellos, especialmente, a los niños de África. Los ven –a través de escacharrados televisores en blanco y negro, siempre encendidos, sobre todo en las casas de los pobres– huyendo con su familia de la tierra propia para buscar refugio en campamentos de emergencia, donde esperan agua y pan, y donde la supervivencia pende del hilo de la solidaridad entre los cristianos, entre los hijos de Dios.
Aquí viene la renuncia colectiva a un dulce en la merienda de las actividades formativas. Aquí viene el difícil “no” al pequeño helado que es el esperado refrigerio en las animaciones veraniegas. Aquí viene la recogida de papeles y plásticos para limpiar los espacios comunitarios. Aquí vienen también las latas-hucha, expuestas en las pobres viviendas para invitar a la generosidad también a los familiares adultos y que son llevadas luego a la iglesia en la Jornada Mundial de las Misiones. Y aquí viene, sobre todo, la oración, a la que se invita en cada encuentro, la cual, junto a los 110 euros ahorrados este año y enviados a la sede de la Infancia Misionera en Roma, convierte a Albania en un rayo luminoso del amor de Jesús por todos los niños del mundo.
Una vez más les renovamos nuestro “gracias” de todo corazón y les pedimos que lo hagan llegar a todos los benefactores y, en particular, a los niños misioneros de España. Reciban el abrazo, los saludos, la oración de todos nosotros, sacerdotes y hermanas de la misión de Lushnje.

Zeno Daniele, Misión de los
Santos Pedro y Pablo, Lushnje (Albania)

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