23 de octubre de 2013

"Muchos musulmanes salieron a protegernos" Expedita Pérez desde Egipto

En la revista Misioneros Tercer Milenio, de octubre, aparece una interesante entrevista a nuestra misionera Expedita Pérez, sobre los recientes conflictos en Egipto.

“Durante los días de mayor tensión, muchos musulmanes salieron a protegernos”

Egipto ha sido noticia destacada en el transcurso de los últimos meses por el conflicto que enfrentó a partidarios y detractores del antiguo presidente Mohamed Mursi, el cual acabó siendo derrocado y detenido por la cúpula del Ejército. Pocos medios de comunicación pusieron de relieve que, durante aquellos días en los que hubo cientos de muertos y numerosos ataques de los fundamentalistas islámicos, una buena parte de la población optó por la sensatez y por la convivencia pacífica entre los musulmanes y la minoría cristiana, amenazada por elementos radicales. 

Tú has vivido en Egipto durante los dos últimos años. ¿Cómo y por qué se gestó la “primavera árabe” en este país?
Cuando yo llegué aquí se cumplía ya un año de esta revolución. Todo el mundo arrastraba un gran cansancio por el gobierno totalitario de Hosni Mubarak, y este malestar aumentó cuando quiso poner a su hijo Gamal como su sucesor en el poder. Este fue el detonante que hizo que muchos jóvenes, animados por lo que estaba sucediendo entonces en Túnez, salieran a las calles pidiendo pan y libertad para todos y no solo para unos pocos. A esta lucha de los jóvenes se unió poco a poco el resto de la población, que dejó a un lado sus diferencias religiosas. La gente acentuó su identidad nacional de egipcios como un elemento para unirse. 

Los últimos acontecimientos han estado marcados por una gran violencia y enfrentamientos entre varios grupos. ¿Existe riesgo de fragmentación social en el país? 
La mayor parte de la gente que yo conozco vivió con mucha esperanza el último cambio, que empezó con las manifestaciones del pasado 30 de junio y culminó cuando se depuso a Mohamed Mursi como presidente del país. La mayoría de la población, que había votado por Mursi el año anterior y que había aceptado a los Hermanos Musulmanes en el Gobierno, se cansó de ellos. Se calcula que salieron más de 33 millones de personas por las calles en distintas ciudades de Egipto para pedir su dimisión, aunados en torno al grupo conocido como “Tamarrud” (“rebelión”, en árabe). Cuando Mursi se negó a escuchar este clamor popular, este grupo pidió al Ejército que depusiera al presidente, y los militares lo hicieron con el beneplácito de la mayoría del pueblo. Los Hermanos Musulmanes no aceptaron este cambio y usaron entonces la violencia y el terror para intentar que Mursi volviera al poder, descargando su ira sobre todo contra los cristianos y sus propiedades. Ahora parecen estar muy silenciosos y no sabemos lo que pueden estar planeando, pero, en cualquier caso, estos radicales son una minoría y no creo que lleguen a provocar una gran división social. Probablemente vuelvan a actuar desde sus escondites, creando disturbios y malestar, como han hecho desde su nacimiento como grupo en la sociedad egipcia. 

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