28 de marzo de 2014

IV Domingo de Cuaresma

IV Domingo de cuaresma - A

  • 1 Samuel 16, 1b.6-7.7.10-13a "David es ungido rey de Israel"
  • Salmo 22 "El Señor es mi pastor, nada me falta"
  • Efesios 5, 8-14 "Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz"
  • Juan 9, 1-41 "Fue, se lavó y volvió con vista"

Jn 9, 1-41
De camino, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: <<maestro, ¿quién pecó, ésto o sus padres, para que naciera ciego?>>. Jesús respondió: <<Ni éste ni sus padres. Nació ciego para que resplandezca en él el poder de Dios. Debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día. Cuando viene la noche nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo>>. Dicho esto, escupió en tierra e hizo lodo con la saliva, le untó con ellos los ojos y le dijo: << Ve a lavarte en la piscina de Siloé>> (que significa enviado). Fue, se lavó y volvió con vista. Entonces los vecinos y los que solían verlo pidiendo limosna decían: <<¿No es éste el que se sentaba a pedir?>>. Unos decían: <<Es éste>>. Y otros: <<¿No es éste el que sentaba a pedir?>>. Unos decían: <<Es éste>>.Y otros: <<No, es uno que se le parece>>. Pero él decía: <<Soy yo>>. Y le preguntaban: <<Pues, ¿cómo se te han abierto los ojos?>>. El contestó: <<Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó con ello los ojos y me dijo: Ve a lavarte a Siloé. Fui, me lavé y vi>>. Y le preguntaron:<<¿Dónde está ése?>>. Contestó: >> No lo sé>>.
Llevaron a los fariseos al que antes había sido ciego, pues era sábado el día en que Jesús había hecho lodo y abierto sus ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había obtenido la vista. Él les dijo: <<Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo>>. Algunos fariseos dijeron: <<Ése no puede ser un hombre de Dios, pues no guarda el sábado>>. Otros decían:<<¿Cómo puede hacer tales milagros un hombre pecador?>>. Estaban divididos. Preguntaron de nuevo al ciego: <<A ti te ha abierto los ojos: ¿qué piensas de él?>>. Él contestó: <<Que es un profeta>>. Los judíos no podían creer que hubiera sido ciego y ahora viese, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: <<¿Es éste vuestro hijo, del que decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?>>. Los padres contestaron: <<Sabemos que éste es nuestro hijo y que nación ciego. Cómo ve ahora, no lo sabemos; ignoramos quién abrió sus ojos. Preguntádselo a él; ya es mayor y os puede responder>>. Sus padres hablaron así por miedo a los judíos, que habían decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera que Jesús era el mesías. Por eso los padres dijeron: <<Ya es mayor y os puede responder; preguntádselo a él>>. Llamaron otra vez al que había sido ciego, y le dijeron:<<Di la verdad ante Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador>>. El respondió: <<No sé si es pecador o no; sólo sé que yo era ciego y ahora veo>>. Le preguntaron: <<¿Qué te hizo?¿Cómo te abrió los ojos?>>. Respondió: <<Ya os lo he dicho y  no me habéis hecho caso. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?>>. Ellos le insultaron diciendo: <<Tú eres su discípulo; nosotros lo somos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero de éste no sabemos ni de dónde es>>. Él les contestó: <<Es curioso: Vosotros no sabéis ni de dónde es, y él me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es fiel y hace su voluntad. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si él no fuera de Dios, no podría hacer nada>>. Le respondieron: <<Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?>>. Y lo expulsaron de la sinagoga.
Jesús oyó que lo habían expulsado; fue a buscarlo y le dijo: <<¿Tú crees en el hijo del Hombre?>>. Él le respondió:<<Creo, Señor>>. Y se puso de rodillas ante él. Jesús dijo <<Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean, y los ven se queden ciegos>>. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron:<<¿Somos también nosotros ciegos?>>. Jesús les dijo: << Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado>>.

Reflexión
En el libro de los Hechos de los Apóstoles aparece el protagonismo del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Ese protagonismo continúa.
Pedro está en casa de Cornelio en Hch. 10,44ss. "Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían venido con Pedro quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos... ¿Se puede negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros".

  • Pidamos la luz del Espíritu para que nos haga descubrir lo que Dios Padre quiera decirnos por medio de este relato.
    • ¿Qué es lo que Dios me hace descubrir de la persona de Jesús y de la orginalidad de la vida cristiana?
    • ¿Cuál es la finalidad de este relato? ¿Qué es lo que cambia?
    • ¿Qué buena noticia me aporta el texto para mí y para el mundo?
    • ¿Es Jesús luz para mi vida? ¿En qué momentos? ¿Soy luz de Cristo en mi mundo? 
    • ¿A qué realidad de mi mundo me invita a prestar atención este relato? ¿Con qué situaciones de hoy puedo relacionar lo que veo en el texto?
    • ¿Cuáles son mis cegueras?
    • ¿Qué luces me hace descubrir el Espíritu en este texto'
  • Llamadas
    • Tiempo de diálogo personal con el Señor para darle gracias, pedirle, ofrecerme, contemplar la escena.
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Material elaborado por Acción Católica General




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