5 de agosto de 2014

Los misioneros y el ébola

Los misioneros Saverianos que viven en Sierra Leona trabajan día a día para la prevención  del ébola.

Todos en casa por un día para orar y para ser más conscientes de una emergencia de la que no se puede y ya no se debe huir. Las calles semidesiertas y los mercados cerrados recuerdan que contra la epidemia de Ébola no están permitidas las distracciones.
“Los únicos vehículos autorizados para circular son los de la policía y las ambulancias”, dijo el padre Luigi Brioni, en referencia a una jornada de sensibilización, debido al estado de emergencia que declaró la semana pasada el presidente Ernest Bai Koroma. Esta mañana, el misionero dio misa en una parroquia del distrito de Koinadugu, en el norte se Sierra Leona. Los feligreses se lavaron las manos con agua y lejía antes de entrar a la iglesia y también a la salida de la misma. Además, durante la celebración tampoco se dieron el saludo de la paz. “La decisión se tomó a nivel nacional para reducir las oportunidades de contacto directo, y por lo tanto de un posible contagio” dijo el padre Luigi.
Otra medidas que adoptaron las autoridades fue la creación de “puestos de control” en las calles. “Trabajadores de la salud contratados por los municipios o “Chiefdom” tradicionales detienen a los transeúntes y pasajeros para ofrecerles desinfectantes y consejos útiles sobre cuáles hábitos son correctos y cuáles se deben evitar” dijo el misionero.
La labor de concientización sobre el riesgo de contagio es fundamental, explicaron a la MISNA. Desde febrero, en África Occidental el Ébola ha matado a 729 personas, y en Sierra Leona a más de 200. Al principio, también en este país la respuesta de las autoridades y las comunidades locales se caracterizó por la lentitud y la incredulidad. “Sierra Leona no es Europa. La falta de información multiplica los riesgos, sobre todo en áreas remotas, como el distrito de Kallahun, en la frontera con Liberia y Guinea, donde la epidemia ha atacado más ” dijo el padre Luigi. Precisamente en esta región se instaló uno de los centros mejor equipados para atender a los enfermos. “Hasta ahora, el centro ha funcionado como un reloj y ha intervenido con rapidez para aislar a las comunidades afectadas y los nuevos brotes” dijo el misionero.
Una labor fundamental pero cara la del centro, que según algunas estimaciones sus gastos diarios equivalen a 5.500 euros. “En un país que está tratando de levantarse después de la guerra civil, es una gran suma” dijo el padre Luigi. Es por eso que también hay muchas esperanzas depositadas en el plan de seguridad que puso en marcha la Organización Mundial de la Salud (OMS) el viernes: 100 millones de dólares (75 millones de euros, aproximadamente), médicos, especialistas y equipos se enviarán al África Occidental para combatir el virus.


Fuente:
MISNA - Missionary International Service News Agency Srl 

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