30 de enero de 2015

La Paz comienza con una sonrisa

Hoy se celebra el día escolar de la no violencia y la Paz y por eso les traemos desde "pensamientos sobre la mesa" este post que nos ayuda a reflexionar.

Me pongo a pensar en lo que se oye al hablar de “vivir en paz” cuando vas por la calle o lo que cuentan los medios de comunicación y llego a la misma conclusión. Todos hablan de lo mismo: la relajación, el silencio, que nadie interfiera en mi vida, el yoga, no a la violencia, la ausencia de guerra etc. Parece que para vivir en paz, hay que empezar por acabar con las guerras y con la violencia del mundo. Y sí, esto hay que lograrlo, pero hay que comenzar por lo pequeño, por el entorno que nos rodea, por hacer la vida más fácil a los demás y no esperando que el mundo cambie solo.

He querido comenzar este ensayo con una frase de la Santa Madre Teresa de Calcuta, “la paz comienza con una sonrisa” porque creo que es la manera más sencilla, eficaz y verdadera para comenzar a vivir en este estado. No hay que hacer cosas raras ni complicadas para ayudar a que el mundo viva en paz. La Madre Teresa era un gran ejemplo de entrega y sacrificio por los demás, ella llevaba mucha alegría  a los hogares donde reinaba la tristeza, el desconsuelo y la pobreza; y lo hacía con su sonrisa y espíritu materno, dando cariño y esperanza a los pobres moribundos. Ella los acercaba a Dios y les daba la esperanza de que irían al cielo, les daba una muerte digna y los acompañaba como una buena madre. Para mí eso es dar y ayudar al otro a vivir en paz y estoy convencida de que también ella lo experimentaba en carne propia.En mi opinión vivir en paz es mucho más; es vivir acorde con la Verdad. Vivir coherentemente con los principios verdaderos que manan de la naturaleza del hombre, por tanto, con Dios, que nos ha creado.  El hombre fue creado a su imagen y semejanza  y por naturaleza tiende hacia Él.  Para vivir en paz es necesario que nuestro espíritu se sienta en paz así como nuestra conciencia (que es un dialogo  con Dios); es lo que yo llamaría la paz interior. Para ello debe haber una unidad de cuerpo y espíritu; si nuestra alma está inquieta o vive angustiada esto se reflejara en nuestra vida en forma de depresión, soledad, angustia o tristeza. El beato Juan Pablo II decía que para vivir en paz se necesitaban cuatro condiciones esenciales: la Verdad, la justicia, el amor y la libertad. La Verdad porque es Cristo y por naturaleza tendemos a Él y lo necesitamos. La justicia porque edificará la paz cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los mismos deberes con los demás, el amor será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los demás como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu, la libertad, alimentará la paz y la hará fructificar cuando, en la elección de los medios para alcanzarla, los individuos se guíen por la razón y asuman con valentía la responsabilidad de las propias acciones.En resumen,  para vivir en paz, con los otros y con nosotros mismos, debemos darnos  y amar a los demás; es así donde encontraremos una verdadera paz en nuestra alma. Por otro lado, creo firmemente que hasta que no lleguemos a Dios (que es nuestro principio y nuestro fin) no alcanzaremos la verdadera paz, como decía San Agustín: “mi corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti".

Blog "Pensamientos sobre la mesa" 



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