21 de mayo de 2009

Experiencia misionera en Pedernales

Esta experiencia empieza su origen, varios años antes, durante las convivencias de verano y de pascua que el EFAM prepara para los seminaristas, con una visión misionera "ad gente".
El día 26 de Julio hasta el 24 de Agosto transcurrió para mí la experiencia misionera en Pedernales, provincia de Barahona en la República Dominicana, a menos de 1 km de la frontera con Haití, con el sacerdote misionero de Ciudad Real Antonio Fernández.
Uno de los objetivos de esta experiencia es tener conciencia de la realidad latinoamericana, en concreto con los más desfavorecidos del país. Para esto tuve que estar durante 1 mes en dominicana.
Sin más enredo voy a contar brevemente la experiencia en dicho país. La llegada fue al aeropuerto de Santo Domingo, allí me estaba esperando alguien de la Parroquia de San Pablo. Donde esta Manuel Bondenlle y Joaquín, allí pasé la primera noche en la República Dominicana y donde Manuel me contó su experiencia con las comunidades de base durante muchos años en el país. Al día siguiente tuve que coger una guagua para llegar hasta Pedernales, este viaje duró unas siete horas. Fue el momento en que realmente me encontré con la realidad del país. Primero una ciudad que esta dividida en dos partes una rica y una segunda parte pobre, lo que llamamos en España norte y sur. Y en segundo lugar te vas adentrando en el paisaje, donde puedes encontrar paisajes maravillosos como "los Patos o las vistas de Paraíso o el parque Jaragua" que es el preámbulo para llegar a Pedernales, justo en la frontera de Haití. Donde con cariño se dice que nace y muere la patria, como las casas de madera y techos de zinc o niños desnudos jugando en la calle con una simple botella.
La llegada a Pedernales fue por parte de Nico, un seminarista Haitiano, que el P. Antonio había mandado a recogerme a la parada de guaguas. Después de los saludos y demás cosas que se hacen, el P. Antonio me explicó a grandes rasgos como funcionaba la parroquia donde iba estar durante un mes.
Todo esto lo voy a ir explicando una semana cronológicamente para no perden ningún detalle.
Los lunes madrugamos, para hacer dos horas de coche y participar en lso encuentros con los demás misioneros del equipo, que están en la Diócesis de Barahona los cuales les quedo muy agradecido por la acogida que han tenido hacia mi persona, Amadeus Puebla, Marcelino Mozo y Julián Ángel Saínz. Durante este encuentro fui conociendo un paco más a la Diócesis y la forma que tienen de trabajar en dichos encuentros. También coincidió con nosotros el Obispo de Barahona Mons. Rafael Felipe, el cual me dió la impresión de una persona cercana y preocupada por los sacerdotes de su Diócesis, especialmente por los sacerdotes del I.E.M.E que están colaborando con él por la escasez de clero nativo. En dicha reunión también conocí parte del clero dominicano en especial a Pablo, un sacerdote dominicano, que se incorporaba a la Diócesis en la Parroquia de Paraíso ya que él es del otro lado del país, y también se incorporaba al grupo de la zona. Después de estar hablando y comiendo juntos toca el regreso a Pedernales dos horas de coche pero con pilas cargadas para la semana.
De martes a sábado nos encontramos con la realidad de la Parroquia donde durante las mañanas doy clases de alfabetización a niños de la calle y atendiendo el archivo parroquial donde lo más demandado son las actas de los no bautizados, que sirve para reconocer que las personas existen.
Una de las cosas importantes es la visita a "Hansa pite" al otro lado de la frontera, esto pertenece a Haití y realmente la presencia de la iglesia católica es muy importante ya que si en la República Dominicana hay pobreza en este lado de la frontera, al igual que en las lomas, hay miseria. Realmente se le rompe a uno el corazón con las cosas que se ve y que es muy difícil expresar en unas líneas.
En una de las salidas a las lomas tuve la desgraciada experiencia de ver como a una familia se le había quemado la casa, y el resto de la comunidad empezaba a darles cosas y a organizarse para ir a coger palos para la nueva construcción de la vivienda. En ese momento me dieron una clase de solidaridad y se lleva acabo aquel pasaje del Evangelio de la mujer anciana que da de lo que no tiene. La iglesia también colabora económicamente pagando la comida para los hombres que ayudan a buscar madera y con ropa para la familia que ha perdido todo, en ese momento ves la importancia de los misioneros en estos países.
Otra cosa importante, es el servicio de salud que se quiere poner en marcha ya que por una simple gripe muere gente, por no saber para qué son los medicamentos y el uso que hay que darles. Las escuelas rurales que también tienen su origen desde la parroquia, ya que por las distancias largas hasta el pueblo, los niños no pueden estudiar.
También en el campo de la evangelización se ve un trabajo duro pero muy enriquecedor, ya que empiezas apoyando algún nativo y ellos luego son los evangelizadores de su propia comunidad con lo que uno llegado desde Europa aprecia la importancia de la participación activa de los laicos en la iglesia loca, donde ellos hacen sus celebraciones d ela palabra en ausencia del Padre.
Por otro lado una cosa que me llamó bastante la atención fue el día que compartí con todos los agentes de pastoral de la Diócesis en una reunión con el obispo. Donde todos los grupos pastorles se organizan y comparten con los demás para ir trabajando en común todo lo que el Obispo les va anunciando, es algo que tendríamos que aprender a hacer en Europa. Todos compartiendo y animándose unos con otros con un objetivo único que es anunciar el Evangelio.
Pero para poder llevar a cabo toda esta experiencia tener enriqecimiento personal, lo que realmente me ha ayudado es tener momentos diarios de encuentro con el Señor, a parte de verlo en todo lo que allí me daba, las personas, los paísajes, también en la oración que realmente en los momentos difíciles el Señor nos anima para seguir en este camino de entrega para trabajar por el Reino.
Y ya por último para ir concluyendo es dar las gracias a Cristóbal Diácono de Tenerife con el que compartí la experiencia de vivir una tormenta de verano la "FAY" en ese país cual compartí tres semanas de experiencia.
En especial a Antonio Fernández por la acogida en su casa, ya que lo visitaron veintiocho "misioneros" de la parroquia de San Germán en Madrid y claro estar solo a tener treinta personas en casa de un día para otro es un caos, gracias Antonio.
También agradecer a los miembros del IEME en la República Dominicana por su acogida tan cariñosa y sincera, al equipo de formación del EFAM por facilitarme la salida, Serafín, Pablo y Julio muchas gracias y como no, también a mi Obispo por apoyarme y dejarme tener esta experiencia para enriquecimiento personal y para la diócesis. Muchas gracias a todos y que esta experiencia me ayude a conocer mejor al pueblo de Dios y ser un buen servidor al estilo de Cristo.





Miguel A. Viera, Seminarista Diocesano.


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