AGENDA ENERO

  • Día del Catequista Nativo y del IEME
    Sirviendo en familia a la misión, es el lema de la próximo Día de los Catequistas Nativos y del IEME, que se celebra el 6 de enero de 2017.

  • Lema y Cartel Infancia Misionera 2017
    El próximo 22 de enero de 2017 se celebra la Jornada de Infancia Misionera con el lema "Sígueme"


  • Materiales Infancia Misionera 2017
    Después de las Navidades los niños misioneros se preparan, con los siguientes materiales, para vivir la Jornada de Infancia Misionera.

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    Últimas noticias

    11 de enero de 2017

    Recuerdos de un Misionero

    Recuerdos de un Misionero, es el título del libro que recoge toda la vida misionera de D. José Suárez Florido. 



    José Suárez Florido, misionero canario del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) natural de Lomo Magullo, Telde, en Gran Canaria, relata en este libro toda su vida misionera desde el comienzo de su vocación sacerdotal hasta su regreso a nuestra Diócesis de Canarias en 1982.

    En el siguiente video pueden ver la entrevista que le realizamos, el pasado mes noviembre. Nos habla de su libro, de su vida misionera en Colombia y República Dominicana, su relación con el IEME y su invitación a los jóvenes para que salgan de Misión.









    26 de diciembre de 2016

    Lema y Cartel Infancia Misionera 2017

    El próximo 22 de enero de 2017 se celebra la Jornada de Infancia Misionera con el lema "Sígueme"


    Lema y Cartel Infancia Misionera 2017

    Lema de la Jornada


    “SÍGUEME”  Es la tercera etapa del recorrido misionero propuesto para los años 2015-2018. Tras descubrir la Buena Noticia de que todos somos hijos de Dios, con el lema “Yo soy uno de ellos” (2015), se inició a los niños en la necesidad de agradecer todo lo que están recibiendo, con la expresión “Gracias” (2016). En este tercer tramo, Jesús llama a seguirle, a asumir un estilo de vida conforme a su ejemplo. Infancia Misionera se convierte así en una escuela de aprendizaje para los niños. 

    “SÍGUEME” Al contemplar el rostro y sentir la ternura de la mirada de Jesús, los niños escuchan con atención la invitación a ser el mejor de sus amigos. Se trata de que los pequeños oigan esta invitación y respondan con prontitud.

    El cartel de la Jornada


    Una “escalera” con los peldaños que marcan las letras de la palabra “Sígueme”. La subida es laboriosa, como se refleja en el rostro de los niños que están escalando. Para llegar a la meta hay que esforzarse y ascender poco a poco. Aunque ese esfuerzo es individual, el recorrido se hace en compañía de los demás niños del mundo.

    Los niños que suben representan a los chicos y chicas de Infancia Misionera, un servicio de la Iglesia que les ayuda a descubrir que ellos pueden ser también misioneros. Con la mochila de sus vidas al hombro e integrados en los pequeños grupos de esta Obra, dibujan la bella imagen de quienes se han puesto en camino siguiendo a Jesús.

    Objetivos de la Infancia Misionera

    • Iniciar en los niños la experiencia de seguir a Jesús, poniendo las pisadas sobre sus huellas. 
    • Suscitar en ellos una disposición a salir de sí mismos, para descubrir la belleza de caminar juntos en los grupos de Infancia Misionera.
    • Implicarles en actividades promovidas en la parroquia o en el colegio con motivo de la Jornada de Infancia Misionera, y también a lo largo del año, para ayudar a los niños más necesitados. 
    • Motivar a los educadores, catequistas y padres para que faciliten a los más pequeños su participación, como protagonistas, en la corriente de solidaridad misionera que promueve esta Obra Pontificia.

    Materiales Infancia Misionera 2017

    Les presentamos los materiales de la Infancia Misionera 2017

    Los niños de la Infancia Misionera reciben ante todo la oportunidad de salir de sí mismo e iniciar el recorrido de la fe, con sus educadores, catequistas y padres. 
    Después del Adviento y de los Sembradores de estrellas, se inicia la recta final hacia la celebración, del próximo día 22 de enero, de la Jornada de la Infancia Misionera bajo el lema "Sígueme". 

    Con los siguientes materiales podrán preparar la próxima Infancia Misionera 2017. 



    Vídeo de la Jornada de Infancia Misionera 2017
















    7 de diciembre de 2016

    Día de los Catequistas Nativos

    Sirviendo en familia a la misión, es el lema de la próximo Día de los Catequistas Nativos y del IEME, que se celebra el 6 de enero de 2017.




    Hay tres palabras en el lema que son de extrema importancia:

    Sirviendo. El servicio entraña una disposición especial. La acción de servir es disponibilidad, sensibilidad. Una acción gratuita y cargada de ternura y misericordia...

    Familia. Los Catequistas y líderes de las comunidades sienten la familia como una motivación para sus vidas y para la vida de sus comunidades. Es desde esta experiencia de familia como entienden el sentido de su responsabilidad y las relaciones recíprocas que tienen que ir creando.

    Misión.  Porque la Misión no es nuestra sino del Espíritu de Dios. Por Él participamos en la Misión de amor que está en el centro del Dios trino. Esto da lugar a un testimonio que promueve sin cesar los valores del reinado de Dios en un dinamismo de vida y amor, justicia y paz, esperanza y misericordia. Los catequistas se sienten implicados con sus familias en este dinamismo, generando para la Iglesia comunidades vivas y samaritanas. Es por ello que viven Sirviendo en familia a la Misión.

    Entrevista a Beni Tshuma, catequista en Zimbabue



    Cómo colaborar:

    • Entregando tu donativo el próximo día 6 de enero en tu Parroquia.
    • Realizando una transferencia o ingreso en las cuentas de la Delegación Diocesana de Misiones de Canarias. Indicando concepto: Epifanía 2017
    Banco Santander:  ES14-0049-4996-3523-1659-9819

    Bankia :   ES71-2038-9005-6960-0073-4939


    Gracias a su colaboración nuestra Diócesis aportó en el año 2015, 2.381,81 € y en el año 2016, 2.441,01 €


    Más información:


    1 de diciembre de 2016

    Empujados por el Espíritu para la Misión

    Mensaje del papa Francisco para la 54ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

    (IV Domingo de Pascua, 7 de mayo) 

    54ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

    Queridos hermanos y hermanas: 

    En los años anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocación cristiana: la invitación a «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta.

    Ahora, con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no está llamado a anunciarse a sí mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí: «La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera» (Exht. Ap. Evangelium gaudium, 21).

    Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor. 

    Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensación de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros «labios impuros», haciéndonos idóneos para la misión: «Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”» (Is 6,7-8).

    Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos (cf. Hch 10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos (cf. Catequesis, 30 enero 2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «aquí estoy, mándame». Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24 marzo 2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes así: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegría a todos (cf. Mt 13,44). 

    Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misión cristiana: ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).

     [/n]Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. [/n] Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo, que Jesús mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18). Esta es también nuestra misión: ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación. 

    Jesús camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del corazón del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensación de extravío y percibir que nos faltan energías y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misión cristiana como una mera utopía irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia «liturgia del camino», que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado. Los dos discípulos, golpeados por el escándalo de la Cruz, están volviendo a su casa recorriendo la vía de la derrota: llevan en el corazón una esperanza rota y un sueño que no se ha realizado. En ellos la alegría del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. ¿Qué hace Jesús? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su desánimo, hace que arda su corazón y les abre sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, «que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266). 

    Jesús hace germinar la semilla. Por último, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, también con la mejor intención, se acabe cediendo a un cierto afán de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatría del éxito y del poder, la preocupación excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde más a un espíritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana. 

    Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios. 

    Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios. 

    Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros «deberes que cumplir», nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando. 

    María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero. 

    Vaticano, 27 de noviembre de 2016 
    Primer Domingo de Adviento
     Francisco

    30 de noviembre de 2016

    La cárcel, tierra de misericordia

    El misionero canario, Carlos Luis Suárez Codorniu, comparte su labor pastoral con menores privados de libertad en una institución penitenciaria de Caracas.


    El P. Carlos Luis, lleva casi toda su vida religiosa en Venezuela, con una gran experiencia a favor de la Justicia y la Paz en su servicio pastoral con menores privados de libertad en una institución penitenciaria de Caracas.
    Cerca de las casas de formación de los Sacerdotes del Corazón de Jesús en Caracas, donde se preparan jóvenes de cuatro países queriendo comprometer aún más sus vidas con el Evangelio, se encuentra un centro de atención para un grupo mucho mayor, también de jóvenes. Son unos setenta, con edades comprendidas entre los catorce y los dieciocho. Se trata de una institución penitenciaria en la que están privados de libertad hasta cumplir una sentencia judicial que oscila de unos meses a los diez años, según el caso. Cada uno de ellos tiene su historia, que es mucho más que un simple expediente. Casi todos comparten un marco de relaciones familiares difíciles, un entorno de vida con no poca violencia y abundancia de adicciones, una temprana deserción del sistema educativo y la falta de preparación para buenas opciones laborales.
    Desde hace un tiempo, ya tres años, a petición de los responsables de ese mismo centro, los SCJ nos hemos hecho presentes. Acudimos semanalmente para estar con ellos en el proceso que van haciendo. No vamos como jueces, lo tenemos claro. Lo nuestro no es juzgar, y menos aún condenar. Queremos acompañarles, escuchándonos, confiando mutuamente y ayudándonos a encontrar motivaciones y caminos que faciliten y fortalezcan buenos propósitos y compromisos concretos ante la vida.

    23 de noviembre de 2016

    Finalistas Diocesanos del Concurso de Christmas

    Aarón Gil Toledo y Nauzet Montesdeoca han sido los dos finalistas elegidos para participar en la fase nacional del Concurso de Christmas.

    El pasado lunes, 21 de noviembre, en la Delegación Diocesana de Misiones tuvo lugar la elección de los dos representantes diocesanos, que irán a la fase nacional del Concurso de Christmas, de Infancia Misionera.

    La fase diocesana estuvo muy reñida, por las buenas elaboraciones de los niños participantes. 
    El jurado estuvo compuesto por: Manuel de los Reyes Ramírez (Delegado Diocesano de Misiones), Pedro Armas (Coordinador de los Secretariados Diocesanos), Adelina Martín (Subdelegada de Enseñanza) y Nazaret González (Secretaria Delegación Diocesana de Misiones) quienes eligieron a cinco finalistas diocesanos.

    Aarón Gil Toledo, 8 años 


    Nauzet Montesdeoca García, 9 años

    Amanda Lucía García Ojeda, 8 años

    David Quintana Falcón, 9 años

    Ian José Abrante Placeres, 9 años


    Muchas gracias a todos los niños que han participado del CEIP Caserones, CEIP La Angostera, Parroquia Ntra Sra del Pino, a Gabriel y Adrián. y muchas felicidades a los ganadores. Les deseamos toda la mejor de la suerte en la fase nacional.

    ¡A todos los participantes y a los que no han podido, les esperamos para el próximo año!

    21 de noviembre de 2016

    Misioneros por el mundo, Maputo

    La misionera canaria Nélida Cabrera Arencia,  en el programa "Misioneros por el mundo, en Maputo" de 13tv.


    El pasado viernes, 18 de noviembre, se emitió una nueva entrega del programa "Misioneros por el mundo". En esta ocasión visitaban la capital de Mozambique, Maputo, y donde conocieron a la misionera canaria, Nélida Cabrera, quién lleva cuatro años en esta capital, ayudando a los ancianos desamparados. 




    Si se perdieron el programa, aquí lo pueden ver completo:
     
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